
Los periódicos han amanecido recogiendo en sus portadas que Rajoy deja a Alberto Ruiz Gallardón fuera de las listas del PP al Congreso. Que el alcalde abandona. Que se retira.
Por la tarde, la cosa parece otra.
Gallardón no se irá tras el 9 de marzo. Dice que lleva 30 años en un partido que su padre cofundó. Lo siente como suyo. Por eso, promete seguir trabajando por el triunfo de los populares el 9 de marzo. Será luego cuando abra un periodo de reflexión. Se queda, pero con un perfil bajo.
Suficiente para Esperanza Aguirre que, ahora sí, según los chicos de Gallardón, puede poner el partido a disposición de Rajoy. Además de poder, debe hacerlo. La presidenta se la juega: tendrá que volcarse más en la campaña de lo que estaba dispuesta a hacer con su rival aspirando al Congreso como número cuatro de la lista por Madrid. Se ha quitado de en medio a un alcalde que podría haberse convertido en un foco mediático de la campaña capaz de hacerle sombra al propio presidente del partido.
Si gana Rajoy, en Cibeles esperan una razia que les borre del mapa. Una venganza política de la lideresa nacional, dueña y señora del hipotético triunfo, y con el control absoluto del partido en Madrid. Un poder que hasta ahora estaba amenazado tan sólo por Gallardón.
No se irá. Espera el momento en el que Aguirre tropiece. Ahora es ella la principal responsable de lo que ocurra en las elecciones en Madrid. Si hay una debacle, en la Alcaldía confían en que llegue una renovación absoluta del partido. No podrían seguir, argumentan, los Acebes y Zaplana. Sería el tiempo de los moderados, grupo en el que incluyen a Núñez Feijoo, a Camps o a Arenas.
El alcalde tiene 49 años, insisten en recordar algunos de sus más próximos colaboradores. La marquesa acaba de cumplir 56. Dentro de cuatro tendrá 60.
Los Gallardón-boys esperan que Aguirre pretenda acceder al Senado. Puede ser en 2011. Tras completar la legislatura, la presidenta se convertiría en senadora y podría hacer oposición en las sesiones de control quincenales y en las Conferencias autonómicas. La lucha por llegar a La Moncloa culminaría en 2012. Además, cuenta con apoyos mediáticos importantes y el control directo de una televisión; algo que no ocurría con Hernández Mancha, cuando en España sólo había dos canales.
En los despachos del Palacio de Comunicaciones trabajan por que todo esto no le reste autoridad a Alberto Ruiz Gallardón y, como postre, dejan una pregunta en el aire para quienes tienen ahora las castañas en el fuego:
- ¿Se pueden ganar unas elecciones con Pujalte, Acebes y Zaplana?
¿Creen ustedes que se pueden ganar unas elecciones con Pujalte, Acebes y Zaplana? En el despacho del alcalde no dejan margen para los silencios. Creen que no. En realidad, esperan que no.
2 comentarios:
Dior... Qué líos de alcoba. Qué comedia de enredo.
De nuevo una mujer es protagonista de su propia película, sólo que, a esta, se le ven los cojones por debajo de la falda.
Ays...
esto va cogiéndo vidilla. yo no veo a gallardón fuera del ruedo. volverán las oscuras golondrinas, como dijo aquel.
espero que se vayan incorporando más medios porque este espacio promete.
saludos
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