
Una semana de ausencia por motivos vacacionales y ya estamos de vuelta.
Los que nunca se han ido son nuestros muchachos. Rajoy dedica este domingo ocho horas de su agenda para emular a Fidel y a Zapatero y se sienta en el confesionario de Pedro Jota. El presidente, en cambio, tras escuchar ayer a los de su partido, será hoy él quien siente cátedra o, al menos, doctrina. Se espara algún anuncio en materia económica aunque el PSOE ya tiene descartada cualquier propuesta de rebaja de impuestos. Ayer Solbes lo dejaba claro. Hay que acabar con la idea de que menos impuestos es mejor, porque al final del silogismo nos quedamos sin un duro.
Del programa socialista también se deduce que la puerta para dialogar con ETA sigue abierta; que en el aborto no introducirán cambios en la ley, sino un debate en la sociedad; que se expulsará de España por diez años a los extranjeros con sentencia firme por malos tratos (¿también a los comunitarios?); y algunas otras perlas más mundanas.
El nuevo lema para esta precampaña deja de ser "la mirada positiva" que sonaba a desayunos de Telecinco y pasa a llamarse "motivos para creer" (habrán fichado a Iker Jiménez de Cuatro?).
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