Cada cual soporta las protestas como puede o como sabe.
Pero todos tienen lo suyo.
Mascando un chicle, no parece ni preocupada ni interesada en conocer los argumentos de los otros.
Tampoco es fácil adivinar qué cara se les habrá quedado a otros al ver que la vuelta a la normalidad es un viaje largo, duro y difícil.
jueves, 12 de junio de 2008
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