
Trece millones personas vieron el debate en televisión. Trece millones de ciudadanos que presenciaron un enfrentamiento soso que acabó en empate. No hubo vencedores ni vencidos porque tampoco hubo sorpresas ni estridencias.
Las única salida de tono fue la de los partidos que se esconden tras los dos líderes. No había terminado el debate y cada departamento de prensa daba ganador "de largo" o "por goleada" a su jefe. Incluso alguno decía que su candidato había salido satisfecho y tranquilo, cuando Zp y Rj estaban aún en el turno de su alegato final. El guión se traía escrito desde casa. Nadie quiso sorpresas.
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