
Zapatero en lengua de signos, Rajoy pisando los talones en las encuestas, los debates en campo neutral, el AVE en Barcelona,… y yo con estos pelos.
Mañana pegada de carteles. Se sigue llamando así aunque hace años que nadie, salvo Izquierda Unida, empuña una escoba engominada para repasar la cartelería sobre el ladrillo.
Los periodistas tendrán que pagar dos millones de pesetas (qué antiguo suena) a cada partido para acompañarlos en sus respectivas caravanas. El oficio de caravanero es el único en que se paga por trabajar. Eso nos incluye el transporte, el alojamiento y manutención. Las copas van aparte.
El último que cierre la puerta. Esto arranca ya mismo…
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